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Como siempre partimos nuestro pollo, sacando sus muslos. Los lavamos con agua corriente, los secamos y a continuación los cortamos de forma que no queden huesecillos. Por último les echamos poquita sal, ajo, perejil natural, aceite de oliva y jerez… Su resultado es un pollo adobado hecho al más puro estilo casero.

Carniceria Javier